Las nuevas administraciones ven la necesidad de incrementar la participación de la iniciativa privada en la educación del país, para ello, abren el camino a los planteles de educación privada estrechando la oferta educativa pública.
Asimismo, en Banco Mundial presiona desde la década de los años 80 a las administraciones federales respectivas para que se concesione la educación a la iniciativa privada.
Aún el precepto del artículo 3º constitucional, la educación cada día presenta en el país una mayor participación de la inversión privada. Cuestionando aspectos tales como la educación democrática, gratuita y laica.
Conlleva intereses de muchos tipos la paulatina privatización de la educación en México, en especial el interés de la Iglesia Católica por participar en la educación de los mexicanos y con ello lograr la cuantiosa y nada menospreciable tributación que la matricula representa como fórmula de negocio.
Existe un contexto de desarrollo que ve favorablemente y ventajoso la privatización de los servicios que tradicionalmente viene desempeñando el Estado Mexicano. Esta cada día más significativa concesión del Estado al sector privado es la patente de intereses no solo políticos, sino de clase, por la procuración de una educación cada vez más distante del precepto constitucional.
El efecto ineludible de esta privatización inminente es la elitización de la educación, la caída del nivel de instrucción promedio nacional y la proliferación de negocios educativos cuya calidad esta sujeta a la lógica de “quien paga manda”.
Es por ello que se explica por qué la federación gasta cada vez proporcionalmente menos en el fortalecimiento de la educación pública, puesto que obedece por una parte a las demandas del Banco Mundial por privatizar la educación, como a los intereses de grupos empresariales y clericales en posibilitar la oportunidad de participar en la educación del país como un negocio.
Las exenciones fiscales a los negocios educativos hacen de éstos auténticos paraísos fiscales puesto que mientras consolidan y crean infraestructura las cargas fiscales son nulas.
Asimismo, las transferencias federales a los Estados en materia de presupuestos educativos también se restringen. Actualmente representa un poco más del 30% de las erogaciones federales a los Estados. La precarización de la educación pública, sobre todo en las entidades federativas, en todos los niveles es cada vez más notorio.
La Ley de coordinación Fiscal regula las transferencias federales a las entidades federativas en materia de Educación Pública. Criterios arbitrarios que obedecen más a orientaciones políticas que a una dispersión del gasto democrático y propincuo a las necesidades regionales de atención en la demanda de este servicio.
El federalismo educativo más se ha materializado en una concentración educativa que en una auténtica descentralización. Responde no tanto a promover la vida democrática del país y una dispersión del gasto en educación propincua a las necesidades del desarrollo nacional en materia de educación, sino que en realidad, la supuesta descentralización procura veladamente desarticular al sindicato más grande de Latinoamérica: el SNTE. Sindicato cuyo poder de negociación de contrato laboral tiene tal peso que por años, lo que el magisterio logra en materia de incrementos salariales es el mismo criterio para estipular los incrementos al salario mínimo en el país.
Los problemas principales del financiamiento de la educación en México son los siguientes:
• La precarización de la educación pública al crecer el presupuesto nominal para este servicio público en proporción menor al crecimiento de las demandas sociales.
• La inequidad distributiva de los recursos que dista en mucho de ser democrática, y sobre todo, propincua a las necesidades locales y regionales de México.
• El bilateralismo en que las transferencias federales se da en la negociación con los Estados de la República para la asignación de los recursos federales en materia de educación pública.
• La elitización y los privilegios que a ciertos sectores de la sociedad mexicana se le dan para la proliferación de los negocios educativos en aras, supuestamente, de incrementar la participación privada en la educación nacional y tener una mayor diversidad en materia de la oferta educativa.
• La inequidad distributiva en materia demográfica causa que exista una enorme asimetría entre los recursos per cápita destinados a cada persona según sea el presupuesto otorgado a las entidades federales. Por caso, en Morelos la participación por individuo atendido es paupérrimo ante otras entidades como el Distrito Federal o Baja California que es cientos de veces superior.
• No existen fórmulas que permitan a las entidades financiar con recursos propios sus programas de educación, especialmente en un nivel local.
• Subjetividad en la dispersión y asignación de los recursos, la cual es abiertamente arbitraria y obedece más a intereses de corte político que demográfico.
• Desarticulación en todo nivel del sector educativo público, como desarticulación abierta entre las instancias educativas públicas y las privadas.
• Ineficiencia operativa a causa de una sobre politización del sector, como sobre burocratización del mismo.
• Altos niveles de ausentismo, reprobación y deserción y baja eficiencia terminal a causa de la falta de programas de atención al estudiante y matriculación.
• Carencia de impuestos estatales para recaudar ingresos para el fortalecimiento de la educación.
• La carencia de una fórmula de dispersión de recursos con base a indicadores de niveles educativos en las entidades como en los municipios, que permita una aplicación más propia y adecuada a las realidades locales.
Wednesday, May 26, 2010
la norma fundante básica
HART DEFINE COMO REGLAS PRIMARIAS a aquellas normas en la que se tiene como función influir o prescribir una cierta conducta a la sociedad, imponiendo así deberes. Por lo tanto, su función principal radica en imponer deberes y crear obligaciones. Asimismo, les denomina reglas de primer tipo y establece que son aquellas que imponen deberes y por lo tanto, prescribe que los seres humanos hagan u omitan ciertas acciones, lo quieran o no, las distingue de las normas secundarias, en el aspecto de que éstas últimas confieren potestades, públicas o privadas.
Por otro lado, para Kelsen la norma fundante básica se refiere a una Constitución efectivamente impuesta, y que para que esto sea el orden jurídico mediato establecido debe ser implantado conforme a ella, es decir que dicha norma sea objetivamente cumplida, asimismo establece que ésta norma fundante puede ser justa o injusta, pero eso no es parte del estudio de su teoría.
La norma fundante básica es aquella cuya validez objetiva no es cuestionada, ya que la ciencia del derecho no le atribuye a ésta una autoridad normadora por encima, que en este caso serían las órdenes del constituyente, en este sentido concluye a la interrogante de ¿quién presupone la norma fundante básica? respondiendo que quienquiera que interprete el sentido subjetivo del acto constituyente y de los actos cumplidos conforme a la Constitución, como su sentido objetivo, es decir, como normas objetivamente válidas.
Para concluir podría decir que Kelsen va mucho mas allá que Hart con su definición de norma fundante básica, ya que ambas imponen obligaciones, pero considero que la regla primaria es aplicable a todas las normas que imponen obligaciones independientemente de que sean originarias de un orden jurídico o no, pues no se hace referencia al respecto en mi opinión, mientras que la norma fundante básica sí es referida a una norma Constitución de cuyo cuerpo se desprende todo el orden jurídico objetivo de un Estado, en esa tesitura considero que la regla primaria es simplemente la obligación contenida en una norma cualquiera que esta sea mientras la norma fundante básica es aquella Constitución que da fundamento a un orden jurídico.
Por otro lado, para Kelsen la norma fundante básica se refiere a una Constitución efectivamente impuesta, y que para que esto sea el orden jurídico mediato establecido debe ser implantado conforme a ella, es decir que dicha norma sea objetivamente cumplida, asimismo establece que ésta norma fundante puede ser justa o injusta, pero eso no es parte del estudio de su teoría.
La norma fundante básica es aquella cuya validez objetiva no es cuestionada, ya que la ciencia del derecho no le atribuye a ésta una autoridad normadora por encima, que en este caso serían las órdenes del constituyente, en este sentido concluye a la interrogante de ¿quién presupone la norma fundante básica? respondiendo que quienquiera que interprete el sentido subjetivo del acto constituyente y de los actos cumplidos conforme a la Constitución, como su sentido objetivo, es decir, como normas objetivamente válidas.
Para concluir podría decir que Kelsen va mucho mas allá que Hart con su definición de norma fundante básica, ya que ambas imponen obligaciones, pero considero que la regla primaria es aplicable a todas las normas que imponen obligaciones independientemente de que sean originarias de un orden jurídico o no, pues no se hace referencia al respecto en mi opinión, mientras que la norma fundante básica sí es referida a una norma Constitución de cuyo cuerpo se desprende todo el orden jurídico objetivo de un Estado, en esa tesitura considero que la regla primaria es simplemente la obligación contenida en una norma cualquiera que esta sea mientras la norma fundante básica es aquella Constitución que da fundamento a un orden jurídico.
aspectos juridicos del calentamiento global
Algunos de los problemas actuales más preocupantes relacionados con la ciencia y la tecnología son los que afectan al medio ambiente. Desde hace años, los científicos vienen advirtiendo sobre las serias consecuencias ambientales de las emisiones de gases producidas por las actividades humanas en la industria, el transporte y la vida cotidiana. Al tratarse además de un problema "globalizado", requiere la adopción de medidas internacionales para su control.
Este es el objetivo del Protocolo firmado en diciembre de 1997 en la ciudad japonesa de Kioto: luchar contra el cambio climático mediante una acción internacional de reducción de las emisiones de determinados gases de efecto invernadero responsables del calentamiento del planeta.
El debate sobre el Protocolo de Kioto involucra elementos científicos, económicos y sociales, cuestiones de justicia global a nivel internacional y de reparto de responsabilidades entre las distintas fuentes de emisión dentro de cada país, compromisos de políticos y empresarios, y cambios de actitudes y patrones de consumo en toda la ciudadanía.
Siendo tantos los elementos e intereses en juego, los desacuerdos son notables a muchos niveles: la gravedad del cambio climático, la efectividad de las medidas previstas, el coste económico de su cumplimiento, la justicia del reparto de responsabilidades...
Por todo ello, el Protocolo de Kioto es un tema que nos interesa a todos, y sobre el que es tan importante que la ciudadanía tenga una opinión informada como que los gobernantes la conozcan.
Evidentemente, la responsabilidad de las emisiones de gases de efecto invernadero está muy desigualmente repartida entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo. Es justo entonces, que las medidas tengan en cuenta la historia pasada de contaminación y la situación presente de desarrollo para efectuar una distribución equitativa de esfuerzos. En este sentido, es importante que los mecanismos de flexibilidad previstos en Kioto se utilicen de forma razonable, y que los países desarrollados cumplan su compromiso fundamentalmente con la reducción de emisiones domésticas, más que con el recurso del comercio de emisiones. Del mismo modo, los mecanismos de desarrollo limpio requieren transparencia y control para que puedan contribuir efectivamente al desarrollo sostenible de los países menos industrializados.
Este es el objetivo del Protocolo firmado en diciembre de 1997 en la ciudad japonesa de Kioto: luchar contra el cambio climático mediante una acción internacional de reducción de las emisiones de determinados gases de efecto invernadero responsables del calentamiento del planeta.
El debate sobre el Protocolo de Kioto involucra elementos científicos, económicos y sociales, cuestiones de justicia global a nivel internacional y de reparto de responsabilidades entre las distintas fuentes de emisión dentro de cada país, compromisos de políticos y empresarios, y cambios de actitudes y patrones de consumo en toda la ciudadanía.
Siendo tantos los elementos e intereses en juego, los desacuerdos son notables a muchos niveles: la gravedad del cambio climático, la efectividad de las medidas previstas, el coste económico de su cumplimiento, la justicia del reparto de responsabilidades...
Por todo ello, el Protocolo de Kioto es un tema que nos interesa a todos, y sobre el que es tan importante que la ciudadanía tenga una opinión informada como que los gobernantes la conozcan.
Evidentemente, la responsabilidad de las emisiones de gases de efecto invernadero está muy desigualmente repartida entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo. Es justo entonces, que las medidas tengan en cuenta la historia pasada de contaminación y la situación presente de desarrollo para efectuar una distribución equitativa de esfuerzos. En este sentido, es importante que los mecanismos de flexibilidad previstos en Kioto se utilicen de forma razonable, y que los países desarrollados cumplan su compromiso fundamentalmente con la reducción de emisiones domésticas, más que con el recurso del comercio de emisiones. Del mismo modo, los mecanismos de desarrollo limpio requieren transparencia y control para que puedan contribuir efectivamente al desarrollo sostenible de los países menos industrializados.
aspectos juridicos del calentamiento global
Algunos de los problemas actuales más preocupantes relacionados con la ciencia y la tecnología son los que afectan al medio ambiente. Desde hace años, los científicos vienen advirtiendo sobre las serias consecuencias ambientales de las emisiones de gases producidas por las actividades humanas en la industria, el transporte y la vida cotidiana. Al tratarse además de un problema "globalizado", requiere la adopción de medidas internacionales para su control.
Este es el objetivo del Protocolo firmado en diciembre de 1997 en la ciudad japonesa de Kioto: luchar contra el cambio climático mediante una acción internacional de reducción de las emisiones de determinados gases de efecto invernadero responsables del calentamiento del planeta.
El debate sobre el Protocolo de Kioto involucra elementos científicos, económicos y sociales, cuestiones de justicia global a nivel internacional y de reparto de responsabilidades entre las distintas fuentes de emisión dentro de cada país, compromisos de políticos y empresarios, y cambios de actitudes y patrones de consumo en toda la ciudadanía.
Siendo tantos los elementos e intereses en juego, los desacuerdos son notables a muchos niveles: la gravedad del cambio climático, la efectividad de las medidas previstas, el coste económico de su cumplimiento, la justicia del reparto de responsabilidades...
Por todo ello, el Protocolo de Kioto es un tema que nos interesa a todos, y sobre el que es tan importante que la ciudadanía tenga una opinión informada como que los gobernantes la conozcan.
Evidentemente, la responsabilidad de las emisiones de gases de efecto invernadero está muy desigualmente repartida entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo. Es justo entonces, que las medidas tengan en cuenta la historia pasada de contaminación y la situación presente de desarrollo para efectuar una distribución equitativa de esfuerzos. En este sentido, es importante que los mecanismos de flexibilidad previstos en Kioto se utilicen de forma razonable, y que los países desarrollados cumplan su compromiso fundamentalmente con la reducción de emisiones domésticas, más que con el recurso del comercio de emisiones. Del mismo modo, los mecanismos de desarrollo limpio requieren transparencia y control para que puedan contribuir efectivamente al desarrollo sostenible de los países menos industrializados.
Este es el objetivo del Protocolo firmado en diciembre de 1997 en la ciudad japonesa de Kioto: luchar contra el cambio climático mediante una acción internacional de reducción de las emisiones de determinados gases de efecto invernadero responsables del calentamiento del planeta.
El debate sobre el Protocolo de Kioto involucra elementos científicos, económicos y sociales, cuestiones de justicia global a nivel internacional y de reparto de responsabilidades entre las distintas fuentes de emisión dentro de cada país, compromisos de políticos y empresarios, y cambios de actitudes y patrones de consumo en toda la ciudadanía.
Siendo tantos los elementos e intereses en juego, los desacuerdos son notables a muchos niveles: la gravedad del cambio climático, la efectividad de las medidas previstas, el coste económico de su cumplimiento, la justicia del reparto de responsabilidades...
Por todo ello, el Protocolo de Kioto es un tema que nos interesa a todos, y sobre el que es tan importante que la ciudadanía tenga una opinión informada como que los gobernantes la conozcan.
Evidentemente, la responsabilidad de las emisiones de gases de efecto invernadero está muy desigualmente repartida entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo. Es justo entonces, que las medidas tengan en cuenta la historia pasada de contaminación y la situación presente de desarrollo para efectuar una distribución equitativa de esfuerzos. En este sentido, es importante que los mecanismos de flexibilidad previstos en Kioto se utilicen de forma razonable, y que los países desarrollados cumplan su compromiso fundamentalmente con la reducción de emisiones domésticas, más que con el recurso del comercio de emisiones. Del mismo modo, los mecanismos de desarrollo limpio requieren transparencia y control para que puedan contribuir efectivamente al desarrollo sostenible de los países menos industrializados.
Ikram Antaki, EL MANUAL DEL CIUDADANO CONTEMPORÁNEO
La autora parte de la conclusión de que hay dos tipos de pueblo, los destructores que creen en la cultura de la fuerza y los inconsistentes que con resentimiento y fascinación se someten al poderoso, pues eso les reporta seguridad. El Estado moderno detenta el monopolio legítimo de la fuerza, actúa a través de su burocracia y establece relaciones recíprocas entre los que gobiernan y los gobernados.
Una democracia se proyecta hacia el futuro, una república se sustenta en el pasado por que somos el producto de nuestra historia, somos herederos de las ideas políticas del siglo antepasado, de las grandes revoluciones. Una democracia no se verifica por la simple existencia de partidos políticos y de elecciones, sino por la capacidad que tengan los actores políticos como hombres de Estado de tomar decisiones políticas fundamentales que aunque no siempre responden a las expectativas de todos los sectores de la población, hacen funcionar el aparato estatal. La política es el arte de hacer Estado.
Se ha sustituido el intervencionismo paternalista del Estado benefactor por un Estado maternalista que trata a los ciudadanos como si de menores de edad se tratase, es un Estado que no ha dado prueba de su autoridad, entendida ésta como la capacidad reeducar al pueblo, no como la facultad de sojuzgar.
La política debe mirar al pasado solo en la medida que le sirva para proyectarse al futuro. Sin embargo nuestro país ha abusado recreando la revolución hasta llegar al mito, es lo que conocemos como populismo. De este modo nos tienen sojuzgados, tal vez por la pasividad con la que aceptamos esa “seguridad” que nos reporta el sistema o porque aun no estamos preparados para un liberalismo integral.
Aun cuando el capitalismo se funda en ideas liberales, en una sociedad capitalista no todos los sectores de la población deben estar motivados por el ánimo de ganancia, que es un ánimo que por condición natural deja a un lado el intelecto, son sectores que deben sustraerse de la influencia mercantilista como es la educación, la información, la justicia, la ciencia y el arte. Y es que un Estado moderno no puede sustentarse sólo en reformas económicas, sino en reformas ideológicas profundas, de lo contrario está garantizado el colapso del aparato estatal.
Desgraciadamente la opinión pública no se cuestiona, es volátil, inconsistente y se deja dominar por lo emotivo, por lo cual resulta muy fácil manipularla mediaticamente. Los medios de comunicación fabrican la historia, pasan de la anécdota, hasta llegar a la fábula, estamos bajo la dictadura de la interpretación de los medios de comunicación. No progresamos, la lucha política debe emprenderse por cambios sustanciales tendientes a preservar nuestros valores y cultura nacionales.
Una democracia se proyecta hacia el futuro, una república se sustenta en el pasado por que somos el producto de nuestra historia, somos herederos de las ideas políticas del siglo antepasado, de las grandes revoluciones. Una democracia no se verifica por la simple existencia de partidos políticos y de elecciones, sino por la capacidad que tengan los actores políticos como hombres de Estado de tomar decisiones políticas fundamentales que aunque no siempre responden a las expectativas de todos los sectores de la población, hacen funcionar el aparato estatal. La política es el arte de hacer Estado.
Se ha sustituido el intervencionismo paternalista del Estado benefactor por un Estado maternalista que trata a los ciudadanos como si de menores de edad se tratase, es un Estado que no ha dado prueba de su autoridad, entendida ésta como la capacidad reeducar al pueblo, no como la facultad de sojuzgar.
La política debe mirar al pasado solo en la medida que le sirva para proyectarse al futuro. Sin embargo nuestro país ha abusado recreando la revolución hasta llegar al mito, es lo que conocemos como populismo. De este modo nos tienen sojuzgados, tal vez por la pasividad con la que aceptamos esa “seguridad” que nos reporta el sistema o porque aun no estamos preparados para un liberalismo integral.
Aun cuando el capitalismo se funda en ideas liberales, en una sociedad capitalista no todos los sectores de la población deben estar motivados por el ánimo de ganancia, que es un ánimo que por condición natural deja a un lado el intelecto, son sectores que deben sustraerse de la influencia mercantilista como es la educación, la información, la justicia, la ciencia y el arte. Y es que un Estado moderno no puede sustentarse sólo en reformas económicas, sino en reformas ideológicas profundas, de lo contrario está garantizado el colapso del aparato estatal.
Desgraciadamente la opinión pública no se cuestiona, es volátil, inconsistente y se deja dominar por lo emotivo, por lo cual resulta muy fácil manipularla mediaticamente. Los medios de comunicación fabrican la historia, pasan de la anécdota, hasta llegar a la fábula, estamos bajo la dictadura de la interpretación de los medios de comunicación. No progresamos, la lucha política debe emprenderse por cambios sustanciales tendientes a preservar nuestros valores y cultura nacionales.
Tuesday, May 25, 2010
el conocimiento...
Qué es el conocimiento?. Esta pregunta ha sido considerada por las mentas más privilegiadas del pensamiento occidental, desde Aristóteles y Platón hasta la actualidad.
Recordemos una cita de Platón: “Supongamos ahora que en la mente de cada hombre hay una pajarera con toda suerte de pájaros. Algunos en bandadas aparte de los demás, otros en pequeños grupos, otros a solas, volando de aquí para allá por todas partes... Podemos suponer que los pájaros son tipo de conocimiento y que cuando éramos niños este receptáculo estaba vacío; cada vez que un hombre obtiene y encierra en la jaula una clase de conocimiento, se puede decir que ha aprendido o descubierto la cosa que es el tema del conocimiento; y en esto consiste saber”.
en este sentido considero el conocimiento va a a ser todo ese cúmulo tanto de expertiencias sensoriales y vivencias como de adquisiciones de motu propio que vamos agregando a nuestra mente y que con ello generan en nuestra persona un patrimonio invalualble e indepreciable, al contrario cada vez mas apreciable del que podemos hechar mano no solo una sino infinitas veces.
Recordemos una cita de Platón: “Supongamos ahora que en la mente de cada hombre hay una pajarera con toda suerte de pájaros. Algunos en bandadas aparte de los demás, otros en pequeños grupos, otros a solas, volando de aquí para allá por todas partes... Podemos suponer que los pájaros son tipo de conocimiento y que cuando éramos niños este receptáculo estaba vacío; cada vez que un hombre obtiene y encierra en la jaula una clase de conocimiento, se puede decir que ha aprendido o descubierto la cosa que es el tema del conocimiento; y en esto consiste saber”.
en este sentido considero el conocimiento va a a ser todo ese cúmulo tanto de expertiencias sensoriales y vivencias como de adquisiciones de motu propio que vamos agregando a nuestra mente y que con ello generan en nuestra persona un patrimonio invalualble e indepreciable, al contrario cada vez mas apreciable del que podemos hechar mano no solo una sino infinitas veces.
sobre la felicidad y el derecho..
como ya vimos en la clase correspondiente son muchas las posturas y muchos los estudiosos que se han preguntado desde diversas ópticas que es la felicidad.. ya sea desde Aristótles hasta las nuevas corrientes cibernéticas todos apuntan hacia un mismo camino y este es el sentimiento de bienestar ya sea sensorial ya sea material pero bienestar al fin, y es en ese punto donde considero que el derecho se entronca con el camino al procurar tambien el bienestra pero de la sociedad en su conjunto... ya se que muchos grandes juristas críticos me dirán ¿pero que es lo bueno?? y en contestación diré que el derecho lleva arraigado siempre esas mínimas pautas de lo que al menos la mayoría considera "bueno" y es ahí donde sienta precisamente los mínimos obligatorios de conducta social.
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